Drenaje Linfático
El drenaje linfático es una especialidad de masaje que actúa directamente sobre el sistema linfático, responsable de eliminar toxinas y mantener en forma el sistema inmunitario. Su efecto se deja notar sobre la piel porque activa la circulación y mejora la microcirculación. Además, hace frente a la celulitis evitando la retención de líquidos.
Además, desempeña una función clave en la nutrición de los tejidos; especialmente gracias a su efecto limpiador, que se deja notar sobre la piel. Hay que tener en cuenta que la mayor parte de los tratamientos estéticos generan un incremento de la irrigación, lo que se traduce en una mejora del aporte nutritivo y de oxígeno sobre el área tratada.
La linfa es un líquido transparente y lechoso, rico en células blancas dispuestas a plantar cara a las infecciones motivadas por virus, bacterias u otros procesos que puedan poner en jaque al sistema de defensa. Esta preciada sustancia circula por el sistema linfático a través de una tupida red de conductos que recorren todo el cuerpo y desembocan en colectores y troncos linfáticos, que finalmente se incorporan al torrente circulatorio. Su misión consiste en aportar oxígeno y nutrientes a las células y recoger de éstas los productos metabólicos de deshecho y las toxinas.
La circulación linfática está ligada a la sanguínea, aunque a diferencia de la sangre, la linfa circula en una sola dirección; es decir, desde los órganos al corazón. El sistema linfático funciona como aparato de depuración o limpieza, pero también ejerce en calidad de sistema de protección y defensa del propio organismo.
El drenaje linfático manual es una terapia de lujo que suma al bienestar corporal que aportan los masajes convencionales su poder para eliminar toxinas y aumentar la respuesta inmunitaria del organismo. Además, está especialmente indicado para preparar los tejidos antes y después de someterse a las distintas intervenciones de cirugía estética.
Mediante el masaje manual, esta terapia intenta eliminar el estancamiento de líquidos de una forma natural y no invasiva. Sin embargo, se considera un tratamiento anticelulítico a largo plazo que precisa altas dosis de disciplina y paciencia.
Se atribuye a los griegos el descubrimiento de los poderes de la llamada sangre blanca. Muchos siglos después llegaron los Vodder, un matrimonio danés de fisioterapéutas, que en los años treinta desarrollaron el Método de Drenaje Linfático (MDL) que presentaron en un congreso de salud y belleza de la época. En un principio, tan sólo un reducido grupo de masajistas y esteticistas siguieron las enseñanzas de los Vodder, pero actualmente es una terapia que goza de un merecido reconocimiento entre la comunidad científica.
No es de todos modos la panacea para solucionar problemas de celulitis, edemas o fragilidad capilar, que generalmente van unidos y nada tienen que ver con la obesidad, sino que son siempre desequilibrios orgánicos y energéticos.
Hay que abordar el problema de una forma multidisciplinar para que entren en juego el endocrino, el cirujano estético y vascular, el acupuntor y el linfodrenista especializado en estos trastornos.
Subir